CURSO ASOCIACIÓN DE VECINOS PUERTA DEL ALCÁZAR

A lo largo del segundo trimestre de 2014 , hemos tenido el placer de impartir el curso “Misterios del Patrimonio Abulense” a un nutrido grupo de socios de la AAVV El Alcázar. La idea inicial era mostrar elementos clave del patrimonio de nuestra ciudad desde una perspectiva diferente, alejada de los estereotipos.

De forma teórica se dieron charlas sobre la Historia de la Arqueología de la capital, los descubrimientos más llamativos o cómo había evolucionado el Grande a lo largo de la Historia. Pero el grueso del curso consistió en patear el centro histórico, rodear la muralla en su perímetro exterior o visitar el Museo Provincial o los Hornos Postmedievales. Excepto algunos lugares concretos, eran sitios conocidos por todos pero se trataba de explicar su origen  o su evolución “in situ” y apreciar detalles en los que, los cientos de veces que habíamos deambulado en la Puerta del Alcázar, la fuente de la muralla, lo que podía quedar de la iglesia de San Isidro o lo cipos musulmanes que todavía restan en San Nicolás fueron “descubiertos” para sorpresa de los asistentes.

Además, nos trasladamos hasta el Dolmen de Bernuy Salinero y a la localidad de Urraca Miguel, uno de los conjuntos de arquitectura popular mejor conservados de la comarca. De vuelta, apreciamos la trayectoria y lo que resta (arquetas y fuentes) de la antigua traída de aguas que, desde los manantiales de Las Hervencias, desembocaba en varios puntos de la ciudad. Así mismo, visitamos el castro de Las Cogotas y, en Cardeñosa, el Centro de Interpretación del castro y su iglesia parroquial.

Para nosotros ha sido una experiencia enriquecedora tanto por la excelente acogida mostrada como por el factor de que el alumnado era abulense de nacimiento o de adopción y las décadas vividas en la capital, hacía que conocieran cada rincón desde una visión personal, con detalles que a nosotros se nos escapaban. Incluso, en el caso de los edificios desaparecidos, algunas personas podían hacer una descripción detallada del mismo ya que habían correteado de niños por sus dependencias o habían asistido a clase en unas aulas improvisadas allí montadas. Esos recuerdos hacen que el patrimonio se recargue de vida, que los monumentos no sean continentes vacíos de contenido sino que se pueda apreciar como han ido teniendo un uso y que han formado parte de la vida de cada persona de una forma diferente.

Jorge Díaz de la Torre. Castellum S. Coop.

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