LAS MORERÍAS DE ÁVILA

2. Las Morerías de Ávila

La localización de las morerías abulenses, entendidas como las zonas de poblamiento de esta minoría religiosa, es bien conocida por la existencia de abundante documentación acerca de asuntos relacionados con miembros de esta comunidad. Su importancia en la Edad Media es bien conocida y se supone que, posiblemente, fuera mayor comunidad existente en Castilla partiendo de los pagos que efectuaba al fisco. Esta Comunidad habitaría en tres aljamas diferenciadas, cada una de ellas dirigida por un alfaquí.

La Morería de la Alquibla era la zona poblada por musulmanes del barrio de San Nicolás.

Desde su origen, la barriada de San Nicolás, junto con las de Santiago y Las Vacas, estuvo habitada por cristianos dedicados a la agricultura y el pastoreo y por un numeroso contingente de mudéjares, también dedicados a la agricultura (la cercanía al río, hace que sea un lugar con posibilidades desde el punto de vista de la implantación de cultivos de regadío, muy apreciados en una zona como la Meseta); también habitaba el arrabal gentes dedicadas a oficios como albañiles, carpinteros, alfareros, etc. (Belmonte Díaz, J. 1986: 92). La comunidad musulmana, recluida en la morería, está completamente marginada y desasistida, careciendo de las más mínima influencia político social.

Con la conversión (1502), el arrabal continuará habitado, en un porcentaje muy elevado, por moriscos, anteriores mudéjares. Serafín de Tapia ha estudiado exhaustivamente la población morisca de la ciudad de Ávila, incluyendo este arrabal entre los que tenían más alta densidad de población morisca de la ciudad (de Tapia Sánchez, S., 1991: 158 a 161). Según este autor en 1503 el porcentaje de población morisca alcanzaría el 30-40%, en 1549 el 20-30% y en 1610 (año en que se dictaminó el Decreto de Expulsión) el 40-50%.

A nivel arqueológico, resulta complejo reconocer evidencias de esta comunidad ya que, sus formas materiales eran semejantes a la de los cristianos. No existía una mayor diferencia en lo referente a las viviendas, partiendo la edificación a partir de materiales pobres tal y como hacía el pueblo llano cristiano. Por tanto, o bien atesoraban algún elemento que les hacía claramente diferentes, o es posible que se haya excavado algún lugar de hábitat, sin que pudiera asegurarse su pertenencia a este tipo de morería.

La mezquita que se ubicaría en el solar citado sería la Mezquita de El Aljamí. Se documenta desde 1403, adquiriendo gran importancia desde la desaparición de las anteriores, ya que a partir de 1482 los mudéjares más pudientes se asentarían en esta zona, denominada “morería de la Alquibla“. Tras el decreto de conversión de los mudéjares dictado por los Ryes Católicos en 1502, se prohibió toda manifestación religiosa y cultural del Islam en tierras de Castilla, y entre ellas las mezquitas.

Así en unos casos se permitió un cambio de uso, como es el caso del citado, que se readaptó por esos años para hacer funciones de hospital. En otros casos, las autoridades permitieron su desmantelamiento y el poder disponer de la piedra, madera o teja de su fábrica en otras del concejo o de particulares.

En fechas más o menos inmediatas, las autoridades urbanas obligaron a abandonar o a desmantelar estos edificios. 

 

Anuncios

IGLESIA DE SAN NICOLÁS

En estas fechas casi veraniegas, apetece hacer una ruta por el Río Adaja, sin salir de la propia ciudad de Ávila. Este es el recorrido que realizamos con nuestros alumnos de los Talleres y que suele encantarles.

Lo vamos a ir desgranando a lo largo de las siguientes entradas. Hoy comenzamos por:

1. Iglesia de San Nicolás

Dentro de la cronología de las iglesias románicas de la ciudad, San Nicolás sería de las más tardías, comenzándose entre la segunda mitad de S.XII y principios del S.XIII. De aquella fábrica primigenia tan sólo restaría la cabecera y las tres portadas. La piedra utilizada fue el granito rojizo o “piedra caleña” tan característica de los templos románicos de la Ávila.

Las tres portadas son diferentes aunque todas parten del arco de medio punto y las arquivoltas que los molduran: la sur con dos arquivoltas simples, sin decoración. La oeste aparece reforzada por cuatro contrafuertes, apreciándose un arco ojival que debió ser la puerta originaria, ya del S.XIII, y que fue cegada en época moderna y transformada en ventana. Y la más decorada es la norte con tacos, palmetas y hojas de hiedra, muy al uso de las iglesias románicas zamoranas. En la clave se localiza un crismón, símbolo de Cristo. Los capiteles en los que culmina el desarrollo de estas arquivoltas presetan una decoración vegetal muy deteriorada.

El campanario se adosaba a esta cabecera por el sur, apreciándose tres niveles diferenciados y, al menos, dos momentos constructivos. Lamentablemente estos momentos diferenciados no se aprecian al interior ya que la restauración de principios del S.XX eliminó las potenciales huellas. En el basamento de esta torre aparece reutilizado como un sillar, un verraco de granito y en todo su desarrollo, se aprecian numerosas cruces grabadas.

Su estructura interna se articula en tres naves que culminan en un ábside de gran desarrollo la central y capillas rectangulares las laterales. Excepto en la cabecera, el resto del templo aparece cubierto con yeserías barrocas del S.XVII. De origen románico, tan sólo se localizan dos capiteles decorados con hojas y águilas en el arco de acceso al presbiterio.

Al norte se sitúa la sacristía. En el extremo opuesto, a los pies, se eleva el coro al que sustentan cuatro arcos carpaneles.

Imagen

Resulta curioso como las huertas inmediatas a la iglesia fueron utilizadas como necrópolis por la población musulmana en un ejemplo de tolerancia.

En el S.XVIII se efectúan profundas remodelaciones en el conjunto del templo.

La iglesia de San Nicolás no cuenta con excesivo patrimonio mueble al tener su culto limitado y pertenecer a la parroquia de Santiago. Pese a ello, existe una gran devoción popular a varias de las imágenes que allí se encuentran.

Fue declarada Monumento Nacional en 1980, Bien de Interés Cultural en 1983 y está incluida en la Declaración de Patrimonio Mundial de la UNESCO de 1986 para la ciudad de Ávila.

e-mail: castellumscoop@gmail.com

EL CEMENTERIO JUDÍO MEDIEVAL DE “LA ENCARNACIÓN” – ÁVILA

Blas Cabrera González, Jesús Caballero Arribas, Jorge Díaz de la Torre
CASTELLUM, S. Coop.

La importancia de la aljama de judíos de Ávila durante la Edad Media hacía indudable la existencia, al menos, de un espacio funerario donde enterrar a sus muertos, de acuerdo con su particular ritual funerario. Conocidos, en parte, los lugares de enterramiento de las otras dos comunidades religiosas con las que convivieron, cristianos y musulmanes, tan solo la documentación histórica nos proporcionaba datos sobre su posible emplazamiento. Los trabajos arqueológicos junto al Convento de la Encarnación, han sacado a la luz la situación exacta de un cementerio judío, aportando las fosas de inhumación una característica tipología constructiva.

El hallazgo arqueológico de los restos de un cementerio judío medieval en Ávila se produjo en octubre de 2012 con motivo de las obras de construcción del Colector Norte II en la ciudad, concretamente en los perfiles de la zanja abierta en la parcela situada tras el convento de carmelitas descalzas de la Encarnación. Emplazado en el extremo oriental del Valle Amblés, en una zona peri-urbana al norte del recinto amurallado, el yacimiento ocupa un terreno de unas 2,5 ha, ofreciendo un paisaje de afloramientos graníticos entre los que prolifera la vegetación de tipo herbáceo y matorral. Dicha superficie está delimitada al sur por la cerca del convento y la Urbanización «Residencial la Encarnación»; sus flancos occidental y oriental quedan definidos por la calle Arroyo Vacas y el paseo del Cementerio, respectivamente, ambas con desarrollo Norte-Sur, mientras que su frente septentrional está trazado por la calle de los Canteros. Este área, que se encuentra actualmente surcada por una vía pecuaria, formó parte integrante del convento.

cementerio judio

Los trabajos arqueológicos, llevados a cabo entre los meses de octubre y diciembre de 2012, se emprendieron en un momento en que las obras del colector ya habían comenzado, siendo determinante el socavado de la zanja de la citada infraestructura, tanto para el reconocimiento de las fosas de inhumación, como para el estado de conservación de las mismas. Tras el registro de las estructuras negativas distribuidas a lo largo de los perfiles norte y sur, se procedió a su excavación. Hay que añadir un tramo (20 x 4 m aproximadamente) en el extremo oriental de la zanja, casi en el límite por el saliente de la parcela, donde fueron excavadas 20 sepulturas en planta, previamente al avance de la trinchera. La zanja contó con una longitud de 442 m, y atravesándola de Oeste-Este, los vestigios funerarios ocuparon una extensión lineal en torno a los 300 m. En total han sido documentadas 108 tumbas, de las cuales se excavaron 100. Entre estas, 90 enterramientos depararon restos óseos, estando ausentes en los restantes, bien por la destrucción de la propia zanja, el avanzado estado de desmineralización de los huesos, o porque la fosa no se llegara a utilizar (Tumbas 1 y 49). En cuanto a los vestigios esqueléticos, individualizados y reconocidos debidamente, fueron re-enterrados en julio de 2013 en la misma parcela. El resto de los trabajos consistieron en el control arqueológico de zonas aledañas, quedando
descartada la existencia de estructuras funerarias y otros posibles restos arqueológicos.

Todas las estructuras funerarias documentadas en el cementerio de la Encarnación, han sido excavadas en el sustrato geológico, un granito descompuesto también denominado «jabre». Al igual que en el resto de cementerios judíos peninsulares conocidos, las fosas son excavadas sobre tierra estéril, de acuerdo con uno de los preceptos del ritual funerario judío, por el que la inhumación debe efectuarse sobre tierra virgen.

cementerio judio 1

Se han identificado dos tipos de fosas de inhumación: escalonadas y tumbas excavadas en fosa simple. A estos habría que añadir aquellas indeterminadas que no han podido ser incluidas en ninguno de estos dos grupos.

Fosa simple. Se trata de una tumba excavada en un solo nivel y de diseño variable en cuanto a la morfología de su planta, siendo la tipología más sencilla. El cadáver se deposita en el fondo, directamente sobre la tierra virgen, cubierto por parihuela o en el interior de una caja de madera. El número de tumbas identificadas de este tipo es de 28.

Fosa escalonada. Es el tipo más abundante en este cementerio. Se caracteriza por presentar un escalón, normalmente en sus frentes norte y sur, que servía para separar la parte inferior de la fosa –con el difunto depositado en hueco– de la superior rellena de tierra. Ambos niveles quedarían separados con materia orgánica vegetal (tablazón o parihuela de madera), o con piedras. El número de tumbas documentadas es de 67.

A lo largo de la intervención arqueológica se ha identificado un único nivel de enterramiento. La totalidad de las tumbas están excavadas en el estrato natural en forma de granito descompuesto, alcanzando las fosas una profundidad considerable; lo que implica la imposibilidad de existencia de más de un horizonte de enterramiento.

Es evidente que, en líneas generales, el ceremonial funerario de los judíos de Ávila no se diferenciaría del de otras comunidades de judíos peninsulares, aunque también se observan ciertas singularidades. Una de ellas, es la práctica ocasional de depositar las inhumaciones en cajas de madera.

cementerio judio 2

Todos los enterramientos documentados de este cementerio judío de Ávila presentan orientación O-E, dirigidos al sol en el momento de su salida, siendo ésta la causa más probable de la diferencia de grados que se aprecia, junto con las necesidades de adaptación al espacio, surgidas conforme fue creciendo el cementerio.

El hecho de que las tumbas se encuentren distribuidas muy próximas las unas a las otras, –y a pesar de la verificación durante la presente intervención de alguna asociación y superposición entre ellas– permite interpretar, casi con toda seguridad, que las fosas contaron con algún tipo de señalización al exterior.

Según el uso funerario judío, los difuntos se solían enterrar sin ajuar, aunque en contadas ocasiones se documenten algunos elementos de adorno y joyas muy sencillos. En el caso del cementerio judío de Ávila, su escasez ha quedado patente, ya que de 100 tumbas excavadas, tan solo se han recuperado evidencias en dos de ellas, coincidiendo en esta baja proporción con el resto de cementerios judíos que han sido objeto de alguna intervención arqueológica.

LA (INCIERTA) CRONOLOGÍA DEL CEMENTERIO
Ante la falta de obtención de dataciones absolutas, y la escasa aportación de las cronologías relativas, son las fuentes históricas las únicas que nos permitirían aproximarnos al marco temporal del cementerio judío de la Encarnación. Un término post quem sería mediados del siglo XII, cuando comenzamos a tener noticias documentales que documentan el establecimiento de judíos en la ciudad. Es más, durante los siglos XIII y XIV la población judía aparece habitando el sector nororiental del recinto amurallado, al arrimo y protección de la catedral y junto al Mercado Grande.

La estructura urbana respecto a los judíos aparece radicalmente modificada en el siglo XV, cuando se suceden varios intentos de apartamiento y segregación de la población judía, siendo más efectivo y perdurable en el tiempo, el producido a partir de 1480, y que concentra a buena parte de los judíos de la ciudad en el sector suroccidental del recinto amurallado. A día de hoy, desconocemos si ese desplazamiento se tradujo en la apertura de un nuevo lugar de enterramiento, más cercano al sector poblado por los judíos, o si por el contrario, se siguió utilizando el cementerio de la Encarnación, parte del cual ha sido objeto de excavación reciente.

Extracto del artículo publicado en: “Revista Sefarad, Vol. 73: 2 : Julio-Diciembre 2013, páginas 309-338”

VISITAS GUIADAS 2014 (PARTE 4)

Como comienzo del mes de Junio, que mejor que finalizar con las entradas que os estamos dejando de las visitas que hacemos a sitios emblemáticos.

Está será, por el momento, la última entrega.

POR TIERRAS DE LA MORAÑA

La exposición de Las Edades del Hombre, Credo, en Arévalo y la serie de TVE Isabel han hecho que mucha gente se haya acercado a esta zona norteña de la provincia de Ávila. Y, por fin, se ha hecho justicia con Madrigal de las Altas Torres, la gran desconocida de las villas de la zona. Pero en esta ruta, también visitaremos algunos otros hitos del Arte Mudéjar de la comarca.

Madrigal de las Altas Torres. Su perímetro amurallado casi circular, sus dos grandes iglesias o sus casonas en ladrillo, siempre en ladrillo, son razones de peso para su visita como también lo son el Convento Real, antiguo Palacio Real, un compendio de arte religioso, lleno de referencias isabelinas no obstante allí nació Isabel la Católica.

Imagen

Villar de Matacabras. Se trata de una aldea abandonada y entre su caserío ruinoso, se localiza su iglesia, un pequeño templo románico-mudéjar que nos permite apreciar como serían estos monumentos en origen.

Imagen

 

Rasueros. De la originaria iglesia mudéjar conserva su torrecampanario, la mejor de toda la comarca. En su interior, unos excelentes retablos nos permiten apreciar la imaginería barroca, como un recorrido a la historia del arte que se completa con la magnífica talla de la Piedad que se conserva en una ermita del pueblo.

Imagen

Comida: La comida se efectuará en un restaurante de la zona a visitar. El menú constará de tres primeros y tres segundos a elegir, postre y café. Una excelente opción es degustar el famoso cocido fontivereño.

Coste: la visita guiada se realizará por un experto en esta temática. Para saber el coste no duden en contactar con nosotros.

Recorrido aproximado: Una jornada. 85 Km. (desde Arévalo).

e-mail: castellumscoop@gmail.com

Teléfono: 637 39 04/ 05/ 06

 

VISITAS GUIADAS 2014 (PARTE 3)

Volvemos con una nueva entrega de las visitas que realizamos.

LAS VILLAS DEL VALLE DEL CORNEJA

El Valle del Corneja se articula en torno a este río pero también del Tormes y su paisaje, siempre verde, alterna con las altas cumbres de lo rodean. En pocos kilómetros se alinean varias localidades con un rico patrimonio monumental, cada una con su singularidad.

Villa de Bonilla de la Sierra. Bonilla es un pueblo con su plaza porticada, su castillo, sus murallas y una iglesia que parece catedral. No es una frase hecha decir que parece anclada en el tiempo y parte de su gran atractivo es lo desconocida que es. La atmósfera que se respira ya fue apreciada por los obispos que allí situaban su residencia estival.

Imagen

Villa de Piedrahíta. El Palacio de los Duques de Alba da un cierto aire de abolengo a esta bella localidad con su gran iglesia parroquial y su coqueta plaza mayor. El gran Goya pasó temporadas allí participando del entorno del que se hacía rodear la Duquesa.

Imagen

Villa de Barco de Ávila. Comparte la cabecera comarcal con Piedrahíta y su bien conservado castillo la hace más contundente pero, aunque sólo fuera por la vista del río Tormes con la fortaleza reflejándose en sus aguas, bien merecería una visita.

Imagen

Comida: La comida se efectuará en un restaurante de la zona a visitar. El menú constará de tres primeros y tres segundos a elegir, postre y café. Siempre se dará una opción de degustar las Judías de El Barco con D.O.

Coste: la visita guiada se realizará con un experto en esta temática. Para saber el coste de esta excursión no duden en contactar con nosotros y les resolveremos cualquier duda.

Recorrido aproximado: Una jornada. 140 Km. (desde Ávila).


 

e-mail: castellumscoop@gmail.com

Teléfono: 637 70 39 04/ 05/ 06

castellumscoop | Castellum S.Coop. // //

 

 

HORNOS POST-MEDIEVALES EN ÁVILA

En la antigua calle del Cucadero, hoy conocida como Marqués de Santo Domingo en Ávila, se encuentra un antiguo alfar del s. XVI, dedicado a la fabricación industrial de recipientes cerámicos.

Imagen

Por aquellas fechas el arrabal del puente Adaja, era una zona industriosa, donde, por su proximidad al río se llevarían a cabo las actividades más insalubres y necesitadas de agua: tenerías, tintes, telares, batanes y molinos.

Pero otra actividad menos nociva, como el caso de la alfarería, podría desarrollarse intramuros.

Imagen

Este alfar se mantendrá en uso hasta el s.XVIII y ya en el s.XIX se rellenará y utilizará el terreno para huertas.

Hoy día y tras la excavación arqueológica que tuvo lugar, es visitable. Es uno de los monumentos más desconocidos tanto para los visitantes como para los propios abulenses.

Desde aquí os invitamos a que os paséis.

Imagen

Hasta el mes de mayo, que ya termina, esta abierto

los sábados de 10 a 14h y de 16 a 18h

y los domingos de 10 a 14h.

A partir de Junio se amplía el horario a los viernes.

La entrada es gratuita con la adquisición de la entrada de visita a la muralla o con la opción Visitávila.

II CAMPO DE TRABAJO ARQUEOLÓGICO LAS HENRENES

El año pasado organizamos un Campo de Trabajo Arqueológico en la zona de Cillán, Ávila. Ha sido tal el éxito, que este año se vuelve a organizar del 21 de Julio al 1 de Agosto.

A continuación os adjuntamos algunas imágenes para que veáis los trabajos de excavación.

Imagen

Imagen

 

Imagen

El plazo de inscripción ya está abierto.

No obstante cualquier duda que tengáis nos la hacéis llegar, ya sea a través del blog, facebook o el e-mail: castellumscoop@gmail.com

Imagen